En Guinea no se dice "lo ha conseguido". Se dice "ha construido".
La casa — de obra, primero con techo de chapa, luego con losa de hormigón, luego con los azulejos importados — es la prueba visible de que alguien que se fue no ha olvidado de dónde viene. Es el proyecto que dura diez, veinte años. Que se financia piedra a piedra desde un piso en el extrarradio de Madrid o una habitación en Bélgica.
Mamadou, 34 años, enfermero de noche en Barcelona, lleva cinco años construyendo. Todavía le falta el suelo del salón y la verja de entrada.
Pero esto es lo que nadie calcula nunca en el coste de una casa: el crédito del teléfono.
Para construir en Conakry desde Barcelona hay que coordinarse. La madre de Mamadou tiene que llamar al albañil para confirmar la entrega de cemento del viernes. Su primo que supervisa la obra tiene que poder mandar fotos por WhatsApp. Y todo eso depende de un crédito Orange Guinea o MTN Guinea que no debe llegar nunca a cero.
Mamadou recarga todos los jueves. 20.000 GNF en Orange Guinea para su madre. A veces algo de Cellcom para su primo que está en otro operador.
Orange Guinea y MTN Guinea cubren hoy las principales ciudades y gran parte de las zonas rurales. Cellcom ha extendido la cobertura hacia zonas que los dos grandes no alcanzaban.
La verja de entrada de su casa se instalará la próxima primavera. Mamadou ha visto las fotos en WhatsApp. Su Orange Guinea estaba cargado.
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